Encontrar más cabello de lo habitual en la almohada, la regadera o el cepillo puede generar una pregunta muy común: ¿por qué se me está cayendo el cabello?
La caída no siempre significa que estés desarrollando calvicie. Perder cierta cantidad de cabello todos los días forma parte de su ciclo natural, pero cuando la densidad disminuye, aparecen zonas más visibles del cuero cabelludo o la caída se mantiene durante varios meses, puede existir una causa que conviene identificar.
Genética, cambios hormonales, estrés, alimentación, enfermedades y algunos medicamentos pueden provocar la caída del cabello y cada tipo tiene características y tratamientos diferentes.
¿Cómo crece el cabello?
Para entender por qué se cae el cabello, primero es importante conocer su ciclo de crecimiento. Cada folículo piloso atraviesa distintas etapas:
- Fase anágena: es la etapa de crecimiento del cabello y puede durar entre 2 y 6 años en el cuero cabelludo.
- Fase catágena: es una etapa de transición que dura aproximadamente dos o tres semanas.
- Fase telógena: el folículo entra en reposo durante alrededor de tres meses.
- Fase exógena: el cabello se desprende y deja espacio para que comience un nuevo ciclo.
En condiciones normales, la mayoría de los folículos se encuentra en fase de crecimiento y solo una pequeña proporción está en reposo. Por eso, perder algunos cabellos diariamente es parte del funcionamiento normal del cuero cabelludo.
¿Cuánto cabello es normal perder al día?
Perder alrededor de 70 a 100 cabellos al día puede formar parte de un ciclo capilar normal. La cantidad varía según factores como la edad, genética, cambios hormonales, alimentación y estado de salud.
Más que contar los cabellos que quedan en el cepillo, conviene observar cambios en la densidad. Un retroceso de la línea frontal, una raya cada vez más ancha o una coronilla con menor cobertura pueden ser señales de una pérdida progresiva.
Tomar fotografías cada tres meses, con una iluminación y ángulo similares, puede ayudarte a identificar estos cambios.
¿Por qué se me cae el cabello?
La caída de cabello puede tener diferentes causas, entre ellos factores genéticos. Te compartimos los más comunes tipos de pérdida del cabello:
Alopecia androgenética
La calvicie de patrón masculino o femenino es la causa más frecuente de pérdida progresiva de cabello. Está relacionada con la sensibilidad de determinados folículos a la dihidrotestosterona (DHT). Con el tiempo, el folículo piloso se minuriza y produce adelgazamiento del cabello.
En hombres suele manifestarse con retroceso de las entradas y pérdida de densidad en la coronilla. En mujeres, es más común observar un ensanchamiento de la raya y menor densidad en la parte superior, generalmente con la línea frontal conservada.
Efluvio telógeno
Provoca una caída difusa que suele aparecer dos o tres meses después de un desencadenante.
Puede relacionarse con: estrés físico o emocional, cirugías, embarazo y postparto, cambios hormonales, dietas restrictivas, deficiencias nutricionales, alteraciones de la tiroides o algunos medicamentos.
Cuando se identifica y corrige la causa, el cabello suele recuperar progresivamente su ciclo normal.
Alopecia areata
Este tipo de alopecia es una enfermedad autoinmune que puede provocar zonas redondas u ovaladas sin cabello. Puede afectar una zona pequeña o extenderse a todo el cuero cabelludo y, en algunos casos, a otras áreas con vello.
Alopecia por tracción y daño capilar
Peinados demasiado ajustados, extensiones y otros estilos que mantienen el cabello bajo tensión pueden provocar alopecia por tracción. Al principio puede ser reversible, pero si el daño se mantiene durante mucho tiempo puede afectar permanentemente al folículo.
Por otro lado, decoloraciones, alisados, tintes y exceso de calor pueden debilitar el tallo y provocar quiebre, haciendo que el cabello pierda volumen.
Enfermedades y alopecias cicatriciales
Algunas enfermedades de la tiroides, deficiencias de hierro, enfermedades autoinmunes e infecciones pueden provocar caída difusa.
También existen alopecias cicatriciales, como el liquen plano pilar, el lupus discoide y la foliculitis decalvante, que pueden destruir el folículo de manera permanente.
Enrojecimiento, inflamación, pústulas, dolor, ardor o cicatrices en el cuero cabelludo son señales para consultar cuanto antes.
¿Cuándo es recomendable acudir con un especialista?
Es conveniente buscar una valoración si notas:
- Retroceso de la línea frontal o pérdida de densidad progresiva
- Zonas redondas sin cabello
- Caída repentina o muy abundante
- Picor, ardor, dolor o inflamación del cuero cabelludo
- Pústulas o descamación persistente
- Pérdida de cejas o pestañas
- Caída acompañada de cansancio, cambios de peso o alteraciones hormonales
Una valoración temprana permite identificar la causa y determinar si el objetivo debe ser detener la caída, recuperar densidad o tratar una enfermedad del cuero cabelludo.
¿Cómo se diagnostica la caída del cabello?
El diagnóstico comienza con una historia clínica y una exploración del cuero cabelludo. El especialista capilar o dermatólogo revisa cuándo comenzó la caída, cómo ha evolucionado, los antecedentes familiares y posibles desencadenantes.
La tricoscopia permite observar con mayor detalle los folículos y el cuero cabelludo. Dependiendo de los hallazgos, pueden solicitarse estudios como biometría hemática, hierro y ferritina, función tiroidea, vitaminas o estudios hormonales.
No todas las personas necesitan los mismos análisis. Los estudios deben solicitarse de acuerdo con los síntomas y características de cada caso.
¿Qué tratamientos existen para la caída del cabello?
El tratamiento depende de la causa y puede combinar diferentes alternativas.
Tratamiento médico
En la alopecia androgenética, algunos de los tratamientos más utilizados son minoxidil, finasterida y dutasterida, siempre bajo valoración médica.
En mujeres con determinados patrones de pérdida y alteraciones hormonales, el especialista también puede considerar tratamientos antiandrogénicos u hormonales.
Estos tratamientos requieren constancia y varios meses de seguimiento para valorar sus resultados.
Tratamiento del efluvio telógeno
Cuando existe efluvio telógeno, el objetivo principal es identificar y corregir el desencadenante. Esto puede implicar tratar una deficiencia nutricional, revisar medicamentos, atender una alteración hormonal o recuperar una alimentación adecuada.
Tratamiento de la alopecia areata
Dependiendo de la extensión y evolución, pueden utilizarse tratamientos tópicos, infiltraciones u otras terapias dirigidas a controlar la respuesta del sistema inmunitario.
Injerto capilar
Cuando la pérdida de cabello es permanente y los folículos de una zona ya no producen suficiente cabello, puede considerarse un injerto capilar FUE.
El procedimiento no crea folículos nuevos. Consiste en redistribuir unidades foliculares de una zona donante hacia las áreas con pérdida de densidad.
Antes de realizarlo es necesario valorar la estabilidad de la alopecia, la zona donante y la posible evolución futura de la pérdida.
¿Qué situaciones pueden provocar caída del cabello?
Embarazo y postparto: la caída suele aparecer tres o cuatro meses después del parto y generalmente es temporal. Si es muy intensa o prolongada, conviene descartar anemia o alteraciones de la tiroides.
Menopausia: los cambios hormonales pueden favorecer tanto el efluvio telógeno como la alopecia de patrón femenino, haciendo más visible la pérdida de densidad.
Niños y adolescentes: la tiña del cuero cabelludo, la alopecia areata, la tricotilomanía y la alopecia por tracción son algunas de las causas que deben considerarse.
Quimioterapia y radioterapia: pueden provocar una caída rápida y generalizada. En muchos casos el cabello vuelve a crecer después de finalizar el tratamiento, aunque la recuperación puede variar.
¿Qué puedes hacer para cuidar tu cabello?
Algunos hábitos ayudan a mantener el cabello y cuero cabelludo en mejores condiciones:
- Mantén una alimentación equilibrada y suficiente en proteínas.
- Evita dietas muy restrictivas y pérdidas rápidas de peso.
- Reduce la tensión de peinados demasiado ajustados.
- Modera el uso de planchas y herramientas de calor.
- Evita el exceso de decoloraciones y tratamientos químicos.
- Atiende problemas como caspa o dermatitis seborreica.
- Procura dormir adecuadamente y manejar el estrés.
- No cambies constantemente de tratamiento: el ciclo capilar necesita tiempo para mostrar resultados.
¿Cuándo puede considerarse un injerto capilar?
El injerto puede ser una opción cuando existe pérdida permanente, una zona donante adecuada y expectativas realistas.
En general, primero debe determinarse la causa de la caída y, cuando se trata de alopecia androgenética, procurar que esté suficientemente estabilizada. Esto permite planificar mejor la distribución de los folículos y conservar la zona donante para el futuro.
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La caída del cabello puede ser temporal o formar parte de una alopecia progresiva. Por eso, más que buscar un tratamiento general para la caída, lo importante es identificar qué está provocándola.
En Capilea México evaluamos cada caso de manera personalizada para definir si el tratamiento indicado es médico, quirúrgico o una combinación de diferentes alternativas. Agenda tu cita de valoración sin costo.
Preguntas Frecuentes
¿La caída del cabello puede estar relacionada con la alimentación?
Sí. Una alimentación insuficiente en proteínas, hierro u otros nutrientes puede favorecer la caída. Sin embargo, no es recomendable tomar suplementos por cuenta propia: primero debe confirmarse si existe alguna deficiencia.
¿Cortarse el cabello hace que crezca más fuerte?
No. Cortar el cabello modifica su longitud y apariencia, pero no cambia el funcionamiento del folículo ni hace que crezca más rápido o grueso.
¿Lavarse el cabello todos los días provoca caída?
No necesariamente. El lavado no causa alopecia. Lo que puede ocurrir es que los cabellos que ya estaban en fase de desprendimiento se hagan visibles durante la ducha. La frecuencia adecuada depende de las características del cuero cabelludo y del cabello.
¿Es posible recuperar el cabello que ya se perdió?
Depende de la causa y del estado de los folículos. Cuando todavía existe actividad folicular, algunos tratamientos pueden ayudar a conservar o recuperar densidad.